Esta seccion de nuestra página está
dedicada a las reflexionar sobre nuestra Fé en Dios.
Escribe el Padre Jorge Leiva, Párroco de
Santa Anita.
A travéz de esta página, me siento
en comunión con mucha gente de Santa Anita, de la comunidad
de los Alemanes del Volgade Argentina y de tanta gente que accede a este
medio de comunicación sea por curiosidad o por interés.
Soy el Párroco de Santa Anita. Después
de noventa y ocho años de atención pastoral realizada por
la Congregación del Verbo Divino, quiso Dios que fuera yo, Sacerdote
de la Diócesis de Gualeguaychú el que hiciera las veces de
Cristo Buen Pastor en la comunión con mi Obispo Monseñor
Luís Guillermo Eichorn y con el Papa Juan Pablo II, Pastor Universal.
En esta parroquia, en cuya jurisdicción
se encuentran las localidades de "Villa San Marcial", "Las Moscas", y "Colonia
de San José Del Monte", he podido experimentar la voz del Espíritu
Santo que habla en las palabras de Cristo y en los acontecimientos de la
vida.
Este año del centenario, año jubilar ha sido intenso.
El Padre Dios ha derramado muchas gracias. También ha sido un año
de purificación.
Todos sabemos de las dificuiltades éticas,
culturales, sociales y económicas por las que atraviesa este mundo
globalizado en general y nuestra comunidad argentina en particular. Estamos
ante un enorme desafío: poner nuestro grano de arena para que Dios
haga surgir desde las cenizas un hombre nuevo a imágen de Jesús
y María.
Personalmente, no creo en ningún mesianismo
terreno: quien quiera imponer un paraiso estará creando un infierno.
Así lo han demostrado los Totalitarismos del Siglo que termina.
Mi experiencia en Santa Anita, me ha hecho conocer
algo de ese occidente cristiano que durante siglos mantuvo la fe, la familia,
el trabajo, la fiesta compartida, la esperanza de la eternidad como cimientos
de una civilizacióin.
Duele ver la tremenda emigración de nuestras
zonas rurales, de nuestros pueblitos - sin posivilidad de labores - hacia
las ciudades. Duele ver como este estilo de vida que permite un mayor acercamiento
a valores humanos y cristianos no pueda ser gozado por mas personas.
Quizá todo el dolor con que nos asomamos
al nuevo milenio sea "el parto" de una nueva humanidad en el que cada uno
de nosotros gozamos con esperanza esta gran verdad: Dios mismo - en el
nacimiento de Cristo - llega a mí para darme el mensaje, "algo tan
hermoso como tú acontece sólo una vez" (Anselm Griin).
Que la Virgen Madre sea nuestro amparo en este
nuevo tiempo.